Análisis Cartas desde Iwo Jima
Cartas a Iwo Jima
es una película rodada en japonés dónde ofrece la versión nipona de la batalla
de Iwo Jima, el episodio más cruel de la guerra (segunda Guerra mundial) del Pacífico, en el que murieron más de 20.000
japoneses y 7.000 estadounidenses. Las arenas de Iwo Jima se tiñeron de sangre, pero sus sacrificios, sus esfuerzos,
su coraje y su compasión perviven en las cartas que enviaron a sus casas, para sus
familias.
El objetivo de la batalla para los japoneses
era conservar un islote insignificante, pero de gran valor estratégico, pues
desde allí defendían la integridad de su territorio. El mismo año, Eastwood
dirigió también ¨Banderas de nuestros padres¨, que narra la misma batalla desde
el punto de vista norteamericano. La versión japonesa muestra cómo el general
Tadamichi (Watanabe) organizó la resistencia a través de un sistema de túneles
y cuevas que los volvía invisibles a los americanos.
Decenas de miles
de hombres de ambos lados, en actos de coraje, aguantan la cruel agonía y
sacrifican sus vidas en una batalla que solo uno de los dos ejércitos ganará.
Fueron soldados japoneses enviados a Iwo
Jima conscientes que, con toda probabilidad, ya no regresarán (hombres en una situación tan extrema como la de
enfrentamiento con la muerte).
El General
Tadamichi (Watanabe) estaba al mando de la defensa y con su buen conocimiento
estratégico supo hacer frente a la
imponente Armada de guerra norteamericana que se acercaba por medio del Océano
Pacífico. Su táctica se transformó en cuarentas días de combate heroico y no en
una derrota rápida y sangrienta como todos la veían.
Al final, esa
lluvia de cartas y de voces anónimas, la verdadera voz de la carne de cañón que
iba a ser sacrificada, nunca llegarán a quienes iban destinadas por la acción de la censura de
otros que velaban por que no decayese la moral, y yacerán enterradas en las
cuevas que les vieron morir, muchos de ellos de forma absurda.
Este film retoma
y hace efectiva la idea de que no existen héroes sino sólo hombres luchando por
sobrevivir junto a sus principios.
Fue
una obra maestra donde Eastwood nos contagia con un magnífico lenguaje, sus
anhelos y su desesperación, su terror y su pena, su durísima cotidianidad
antes que estallara el Apocalipsis.
Eastwood permite ver escenas donde demuestran la crueldad innecesaria, producto
de la deshumanización de la guerra.
Una de las mejores películas bélicas de todos
los tiempos. Con excelentes actuaciones,
en especial la de Ken Wanatable (con su mirada llena de autoridad, que
transmite decisión y sensibilidad al mismo tiempo). Las escenas de batallas
quedaron muy bien realizadas. Las secuencias de acción intensas hacen de Cartas
una encantadora y fascinante película. Obra tan monumental como sangrante.