miércoles, 22 de octubre de 2014





Análisis Cartas desde Iwo Jima
Cartas a Iwo Jima es una película rodada en japonés dónde ofrece la versión nipona de la batalla de Iwo Jima, el episodio más cruel de la guerra (segunda Guerra mundial)  del Pacífico, en el que murieron más de 20.000 japoneses y 7.000 estadounidenses. Las arenas  de Iwo Jima se tiñeron de  sangre, pero sus sacrificios, sus esfuerzos, su coraje  y su compasión perviven en  las cartas que enviaron a sus casas, para sus familias.
 El objetivo de la batalla para los japoneses era conservar un islote insignificante, pero de gran valor estratégico, pues desde allí defendían la integridad de su territorio. El mismo año, Eastwood dirigió también ¨Banderas de nuestros padres¨, que narra la misma batalla desde el punto de vista norteamericano. La versión japonesa muestra cómo el general Tadamichi (Watanabe) organizó la resistencia a través de un sistema de túneles y cuevas que los volvía invisibles a los americanos.
Decenas de miles de hombres de ambos lados, en actos de coraje, aguantan la cruel agonía y sacrifican sus vidas en una batalla que solo uno de los dos ejércitos ganará. Fueron soldados  japoneses enviados a Iwo Jima conscientes que, con toda probabilidad, ya no regresarán (hombres  en una situación tan extrema como la de enfrentamiento con la muerte).
El General Tadamichi (Watanabe) estaba al mando de la defensa y con su buen conocimiento estratégico supo hacer frente  a la imponente Armada de guerra norteamericana que se acercaba por medio del Océano Pacífico. Su táctica se transformó en cuarentas días de combate heroico y no en una derrota rápida y sangrienta como todos la veían.
Al final, esa lluvia de cartas y de voces anónimas, la verdadera voz de la carne de cañón que iba a ser sacrificada, nunca llegarán a quienes iban  destinadas por la acción de la censura de otros que velaban por que no decayese la moral, y yacerán enterradas en las cuevas que les vieron morir, muchos de ellos de forma absurda.
Este film retoma y hace efectiva la idea de que no existen héroes sino sólo hombres luchando por sobrevivir junto a sus principios.
Fue una obra maestra donde Eastwood nos contagia con un magnífico lenguaje, sus anhelos y su desesperación, su terror y su pena, su durísima cotidianidad antes que estallara el Apocalipsis. Eastwood permite ver escenas donde demuestran la crueldad innecesaria, producto de la deshumanización de la guerra.
 Una de las mejores películas bélicas de todos los tiempos. Con excelentes actuaciones,  en especial la de Ken Wanatable (con su mirada llena de autoridad, que transmite decisión y sensibilidad al mismo tiempo). Las escenas de batallas quedaron muy bien realizadas. Las secuencias de acción intensas hacen de Cartas una encantadora y fascinante película. Obra tan monumental como sangrante.